Semana Santa – Lunes Santo

Importancia del arrepentimiento, el amor y el perdón

Hoy es Lunes Santo

Nos sitúa en los últimos días de la vida de Jesús, cuando éste es acogido en casa de Lázaro, al que había resucitado. La liturgia prepara el alma de los fieles para el dolor que hay que recordar estos días.

La hermana de éste, María Magdalena, la pecadora que seguía a Jesús por todas partes con las demás santas mujeres, ungió los pies de Jesús con un frasco de perfume carísimo.

Los discípulos se escandalizaron, en especial Judas, cuya avaricia y traición estaba ya llegando a su culminación, alegando que hubiese sido mucho mejor dedicarlo a los pobres. Jesús aceptó el homenaje como anticipo de su embalsamamiento, y defendió el gesto de la pecadora, diciendo que a los pobres siempre los tendrían con ellos, pero que a él pronto no lo tendrían.

Quienes somos para juzgar a los demás?

María Magdalena unge con perfume los pies de Jesús

Misa de Lunes Santo

la Santa Misa de hoy Lunes 15 de Abril de 2019.

Semana Santa en Sevilla

Siga en directo el recorrido de las hermandades del Lunes Santo de la Semana Santa de Sevilla 2019 a su paso por Campana

Salmo 27

Salmos, 27

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién he de temer? Amparo de mi vida es el Señor, ¿ante quién temblaré?

Cuando los malvados se lanzan contra mí para comer mi carne, ellos, mis enemigos y contrarios, tropiezan y perecen.

Si me sitia un ejército contrario, mi corazón no teme, si una guerra estalla contra mí, aún tendré confianza.

Una cosa al Señor, sólo le pido, la cosa que yo busco es habitar la casa del Señor mientras dure mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y cuidar de su santuario.

Porque él me dará asilo en su cabaña en tiempos de desdicha, me ocultará en el secreto de su tienda, y me alzará sobre la roca.

Y ahora mi cabeza se levanta sobre mis enemigos que me cercan. Jubiloso en su carpa ofreceré sacrificios con aclamaciones. Quiero cantar, tocar para el Señor.

Señor, oye la voz con que a ti clamo, escucha, por piedad. 8.Mi corazón de ti me habla diciendo: “Procura ver su faz”.

Es tu rostro, Señor, lo que yo busco, no me escondas tu cara. Con enojo a tu siervo no rechaces; eres tú mi defensa, ¡no me abandones, no me dejes solo, mi Dios y Salvador!

Si me abandonaran mi padre y mi madre, me acogería el Señor. 11.Enséñame, Señor, tus caminos, y guíame por sendero llano.

Líbrame del afán de mis contrarios, pues contra mí se levantan falsos testigos que lanzan amenazas.

La bondad del Señor espero ver en la tierra de los vivientes.

Confía en el Señor, ¡ánimo, arriba! espera en el Señor.

Debemos dejar de un lado la prepotencia y enmendar nuestros errores con una disculpa.

Cómo celebras tú esta Semana Santa?

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